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11 de noviembre de 2014

TENTACIONES DE CHOCOLATE



Mudarse a otro continente hace que cambien muchos de tus hábitos relacionados con la comida. Puedes ver cosas que no olvidarás jamás, como tabletas de chocolate con bacon ahumado en la zona gourmet del supermercado mientras te es casi imposible encontrar algo tan simple como unas gambas con cabeza en la zona de congelados.

Existen muchas diferencias, como por ejemplo, en el pan, la corteza blanda se asocia con la frescura de un pan recién horneado, la gente disfruta mezclando lo dulce con lo salado en cualquier comida (tortitas con bacon y sirope de arce para desayunar o galletas con caramelo y sal) y se toman muy en serio el punto de cocción de las verduras (según una leyenda urbana que me acabo de inventar pueden darte una paliza si cocinas unas judías verdes más de la cuenta). 

La verdad es que al principio me llamó mucho la atención el tipo de galletas que gustan por aquí. Por lo visto, para los americanos, las galletas no tienen porque ser crujientes. Aunque existen galletas crujientes, estilo shortbread, o icebox (se enfría la masa en el frigorífico antes de cortarlas, como en esta receta), se encuentran con mucha frecuencia (demasiada para mi gusto) galletas "suaves" y/o con una textura chiclosa o "chewy", como dicen por aquí. 
Sé que puede parecer una tontería, pero acostumbrada a las galletas "normales" que compraba en España, este simple detalle hizo que me replanteara qué es lo normal en la gastronomía de un país y demás teorías sobre el sentido de nuestra existencia. 





Pues bien, esta receta que llevo haciendo desde hace años cuando todavía vivía en Málaga, es un delicioso ejemplo de la mezcla entre un brownie y una galleta, ni blandas ni crujientes. Y que conste que el que avisa no es traidor. Estas galletas son un peligro: densas, atiborradas de chocolate y totalmente adictivas...tan buenas que te olvidarás de... ¿de qué estaba yo hablando?


Nivel de dificultad: fácil
Tiempo de preparación: 20 minutos como máximo
Tiempo de horneado: 15 minutos




Ingredientes

365g de chocolate negro divido en 3 partes: 225g, 85g y 55g
90g (6 cucharadas) de mantequilla sin sal
2 huevos
150g de azúcar moreno
225g de harina
1/4 de cucharadita de levadura de repostería (polvos de hornear)
1 pizca de sal
50g de avellanas picadas gruesas
40g de chocolate blanco





Preparación

1   Precalentar el horno a 180ºC (350º F) y forrar con papel de hornear una bandeja grande o dos pequeñas.

2   Derretir en el microondas 225g del chocolate con la mantequilla. Es importante sacar el chocolate antes de que este completamente derretido para evitar que se nos queme. Removemos la mezcla con una espátula de silicona hasta conseguir una crema homogénea. Dejar templar.

3   En otro cuenco, batir los huevos con el azúcar hasta conseguir una mezcla esponjosa. Añadir la crema de chocolate y mantequilla (no debe estar caliente) y mezclar bien.

4   En un cuenco aparte, mezclar la harina con la levadura y la sal. Trocear 85g del chocolate negro.

5  Añadir a la crema de huevos el chocolate troceado y las avellanas picadas y mezclar bien. Tamizar la harina por encima y remover con la espátula hasta que no queden restos de harina seca.







6   Colocar cucharadas de la masa en la bandeja para el horno dejando algo de espacio entre ellas. Hornear unos 12-15 minutos* (el tiempo puede variar según el tipo de horno) por tandas hasta terminar la masa. Dejar enfriar en una rejilla.

7   Una vez las galletas estén frías, derretir en el microondas (a intervalos de 30 segundos como máximo) los 55g restantes del chocolate negro y los 40 g de chocolate blanco por separado. Puedes improvisar unas mini-mangas pasteleras con un par de bolsas pequeñas tipo zip, cortando una de las puntas para que quede una boquilla muy pequeña. Decorar las galletas con los dos tipos de chocolate y dejar enfriar.

 *He descubierto que estas galletas quedan mucho más jugosas si las sacas a los 12 minutos. Puede parecer que estan crudas por el centro, pero no es así. Solo tienes que dejarlas enfriar en la misma bandeja hasta que el chocolate de su interior se solidifique.
 

Consejos

  • Como siempre digo, intenta usar un chocolate de calidad,  notarás la diferencia en los resultados.
  •  Puedes aromatizar las galletas usando unas gotas de extracto de vainilla o almendra.
  •  Consérvalas en una lata u otro tipo de recipiente hermético a temperatura ambiente.
  • Echa un ojo a partir del minuto 10 de horneado, no deben quedar ni duras ni crudas por dentro. 
  • Compártelas, aunque esto es opcional...



Receta adaptada del libro Muffins y otros pastelitos de la editorial Parragon

8 de agosto de 2013

GALLETAS DE CHOCOLATE Y COPOS DE AVENA



Me encanta hacer galletas. Son fáciles de preparar, se conservan bien, se pueden llevar en una lata o táper a donde quieras y aumentan la felicidad en general, ya que todo el mundo puede comer una e incluso repetir.

Sin ser bonitas, ligeras o jugosas, estas galletas atiborradas de chocolate se han convertido en las favoritas de mucha gente tras el primer mordisco. 

Ésta es una receta más que sencilla y os puedo asegurar que lo que os llevará más tiempo será trocear el chocolate. El resto es pan comido.



 



Dificultad: Fácil
Tiempo de Preparación: 20 minutos         
Tiempo de Horneado: 30 minutos (15 minutos cada tanda en el horno)


Ingredientes para unas 20 galletas

120 g de mantequilla a temperatura ambiente
120 g de azúcar 
1 huevo
100 g de copos de avena suaves
1 cucharada de leche
unas gotas de esencia de vainilla (opcional)
125 g de harina
1/2 cucharadita de levadura de repostería
175 g de chocolate negro troceado (chocolate de cobertura 55% de cacao)
175 de chocolate con leche troceado


Preparación

1. Precalentar el horno a 180º, calor arriba y abajo.

2. Trocear el chocolate. Si usas un cuchillo grande y bien afilado para cortar el chocolate te será más fácil y conseguirás trozos del mismo tamaño. Los más perezosos podéis usar un procesador o picadora eléctricos, aunque lo que suele pasar es que una parte del chocolate se hace polvo y la otra parte se queda picada en trozos muy grandes.




3. Batir la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una mezcla ligera y esponjosa.
A la hora de batir, es mucho más sencillo utilizar una máquina de varillas eléctrica para conseguir la textura deseada, aunque también podéis usar las varillas de toda la vida y batir a mano.

4. Incorporar el huevo y seguir batiendo 1 minuto.

5. Añadir los copos de avena, la leche y la esencia de vainilla (si la vais a utilizar) con una lengua o espátula de silicona (también podéis usar una cuchara de madera).

6. Mezclar la harina con la levadura en un cuenco aparte y con la ayuda de un colador, tamizarla sobre la masa. Remover con la espátula para incorporar la harina.

7. Por último, incorporar el chocolate troceado a la mezcla anterior. Es normal que durante este paso nos cueste un poco mezclar el chocolate con la masa.

8. Preparar dos bandejas para el horno con papel para hornear. Echar cucharaditas colmadas de masa (un poco más grandes del tamaño de una nuez) y aplastarlas ligeramente con un tenedor. Hornear 15 minutos a 180º hasta que hayan subido un poco y estén firmes. A mi me gusta rotar la posición de la bandeja a la mitad de la cocción para asegurarme de que se hornean bien por todas partes.

9.Dejar enfriar en la bandeja durante 2 minutos y luego pasar a una rejilla metálica para que se enfríen por completo.






Consejos

  • La receta se puede modificar según vuestros gustos. Para los que no sois amantes del chocolate negro la combinación de chocolate blanco y nueces es deliciosa.
  • Si se os ha olvidado sacar la mantequilla con antelación (por lo menos una hora antes),  podéis calentarla unos segundos en el microondas, recordando que buscamos una consistencia tipo pomada, no líquida.
  • Si no tenéis en casa unas varillas para batir a mano y sois principiantes, os aconsejo que os compréis unas como utensilio de cocina básico. Las eléctricas son imprescindibles para otro tipo de recetas y os van a facilitar mucho las cosas... aunque esta receta es tan sencilla y agradecida que he llegado a hacerla usando simplemente una cuchara de madera (no os lo aconsejo). 
  •  Los copos de avena suaves también son conocidos como "quick oats" o "instant oats" y se diferencian de los normales en que tienen una textura más fina al estar laminados. Se suelen encontrar en cualquier supermercado en la sección de cereales.
  • Como podéis observar, la proporción de chocolate de esta receta es bestial. Es muy importante que compremos un producto de calidad para asegurarnos los mejores resultados posibles. Un buen chocolate de cobertura (con un mínimo del 55% de cacao) y un buen chocolate con leche (yo uso Milka o Lindt) nos van a garantizar un éxito rotundo y nuestro propio club de fans tras preparar estas galletas.

Receta adaptada del libro Muffins y otros pastelitos de la editorial Parragon.